Ciudad Sedum x Photoalquimia

Corría el año 2031, un año en que una gran mayoría de países de todo el mundo celebraban haber alcanzado a tiempo todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. Se inauguraba una nueva era para la humanidad, basada en una relación armoniosa y sostenible con el resto de formas vivas del planeta.

Las distintas sociedades y economías habían cambiado por completo su relación con la naturaleza, pasando de un modelo extractivista de explotación y degradación de los sistemas naturales, a otro basado en la búsqueda de soluciones en la imitación de la naturaleza, construyéndose nuevos modelos sostenibles a largo plazo, basados en la Biomimética.

Se planteaba un proyecto...

Los habitantes de Carabanchel, el Distrito más poblado de la ciudad de Madrid, celebraban también haber conseguido superar el reto de la Agenda 2030, aunque por otro lado había una gran preocupación entre sus vecinos, ya que, en los últimos años de la década, los efectos del cambio climático y la perdida de biodiversidad se dejaron notar en el Distrito, con temperaturas extremas en invierno y verano, una alta contaminación atmosférica, falta de lluvia y la casi desaparición de aves e insectos polinizadores en el espacio urbano.

Se creó una convocatoria dirigida a las numerosas redes vecinales que se habían creado en Carabanchel, para buscar soluciones basadas en la naturaleza y reducir así el efecto “isla de calor”, ya que, debido a la gran sequía de aquellos años, se prohibió el riego del arbolado y los jardines públicos, desapareciendo prácticamente la mayoría de la vegetación de Carabanchel.

Los objetivos que perseguía la convocatoria era la de crear un proyecto imaginativo, centrado en el papel de las plantas como elementos clave para transformar Carabanchel en un distrito sostenible y resiliente, además de mitigar en gran parte los efectos derivados del cambio climático.

CIUDAD SEDUM

La convocatoria planteaba un proyecto de exploración e investigación para localizar alguna especie de planta capaz de vivir sin cuidado alguno, prácticamente sin suelo, sin riego y que pudiera soportar la agresiva radiación del sol y las frías heladas del invierno. De existir una planta así, debería de ser una Superplanta.

El equipo de trabajo comenzó investigando la cultura tradicional de Carabanchel, entrevistando a personas mayores del barrio, la mayoría de ellos nacidos en pequeños pueblos y con unos conocimientos muy dilatados de naturaleza.

Petra, una anciana de casi 95 años nos habló de la “Uva de Pajarillo” una pequeña planta que cubría los tejados de todas las casas de su pueblo en Toledo y muy común también en los tejados de las casas bajas de Carabanchel, que por aquel entonces eran casi todas.

Aquella planta la recordaba muy humilde, ya vivía en los tejados bajo el intenso sol sin que nadie la cuidara. También recordó que echaba unas flores blancas que duraban casi un mes y que les gustaba mucho a las abejas, y que además esa planta era medicinal, ya que la consumían bebida cuando tenían la barriga floja y también en cataplasmas para curar heridas e incluso almorranas.

Esta valiosa información, procedente de la sabiduría ecológica tradicional, supuso el punto de arranque para el proyecto “Ciudad Sedum”

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